Obra de académica Ángela Ramírez es la única latinoamericana finalista en la Arsenale de Venecia

Su reconocida creación emplazada en el Centro de Justicia de Santiago el 2017, demoró 12 años en concretar su construcción debido a censura.

La obra “Sine qua non” de la académica de la Escuela de Educación Artística, Ángela Ramírez, fue seleccionada finalista para la 12° edición de Arte Laguna Prize, exposición internacional de arte contemporáneo en la Arsenale de Venecia, muestra es organizada por la asociación cultural Modern Contemporary Art (MoCa). La obra de la artista chilena, es la única latinoamericana finalista en la sección de arte en el espacio público.

Sine qua non es la obra con que la académica de la UCSH ganó en 2005 el concurso del Ministerio de Obras Públicas y de la Comisión Nemesio Antúnez para realizar su construcción en el Centro de Justicia de Santiago, pero ésta no se llevó a cabo pues fue censurada por el poder judicial chileno. Doce años después, tras innumerables gestiones, el 2017 comenzó su construcción.

“Es muy significativo, pues llegar a la realización de Sine qua non ha sido un camino muy duro, en términos de todas las gestiones que se tuvieron que realizar desde su censura el 2005. Por lo que un reconocimiento a la obra pone en duda los criterios de todos aquellos/as que se opusieron en su momento a su realización y valida a todas las personas que apoyaron y lucharon por la ejecución de la obra. Por ejemplo, fue imprescindible el apoyo del Departamento de Obras y Artes del MOP, la Comisión Nemesio Antúnez, y la Clínica de Interés Público de la UDP”, destaca Ramírez.

La obra de Ángela Ramírez consiste en un relieve a escala 1:1 de la fachada del Palacio de Tribunales de Santiago, realizado en fibra de vidrio traslúcida. Este relieve fue emplazado en la base del espejo de agua de la plaza cívica del Centro de Justicia de Santiago, siendo totalmente cubierto por el agua. Así la obra no interviene la arquitectura del Centro de Justicia sino su imagen reflejada en el agua, permitiendo el cruce perpendicular de la imagen del Palacio de Justicia (construido entre 1905-1919) y la imagen del actual Centro de Justicia de Santiago (construido 2005).

“Fue un desafío muy interesante resolver todos los problemas técnicos a los que nos vimos enfrentados para la realización de la obra y reconocer que estas obras, a esta escala, solo son posibles con equipos de mano de obra especializada, maestros en fibra de vidrio y en moldajes, finalmente un trabajo en equipo que sin el apoyo de fondos del estado sería imposible”, explica Ángela Ramírez.

“De alguna manera esta obra visibiliza la necesidad de apoyar las condiciones de producción de los artistas de nuestro país y ser la única latinoamericana seleccionada en arte en el espacio público, solo me habla del poco apoyo que reciben los artistas latinoamericanos que trabajan en la ciudad”, concluye la académica.